¿Cómo controlo el acceso a un evento de 500 personas?

El problema no es tecnológico, es de caudal. Un operador entrenado valida alrededor de 8 personas por minuto: escanear, mirar el resultado y dejar pasar. Ese número no cambia mucho con el sistema que uses.

Con esa cuenta, para 500 personas:

La pregunta correcta no es cuánto aguanta el sistema, sino cuántos minutos querés que dure el ingreso. De ahí sale cuánta gente necesitás en la puerta.

Panel de control

Concierto de Primavera

En tiempo real

Entradas emitidas

500Total del evento

Ingresaron

31763% del total

Faltan ingresar

183Entradas válidas
Mientras la puerta trabaja, esto se actualiza solo en cualquier celular del equipo. No hace falta preguntar por handy cómo viene el ingreso: la cuenta está a la vista y sirve para decidir si abrir un segundo puesto. Ejemplo con datos de muestra.

Las entradas grupales cambian la cuenta

En egresados y eventos con mesas, buena parte del público no llega de a uno: llega en familias y en parejas. Ahí la unidad que importa no son las 500 personas, son los grupos que se paran frente al operador.

Una familia de cinco recibe un solo QR. En la puerta se escanea una vez y aparecen los cinco nombres tildados para confirmar. Es un escaneo, no cinco. Si de esas 500 personas hay 60 grupos de un promedio de cuatro, la puerta pasa de 500 operaciones a unas 320.

Sin exagerar: confirmar un grupo lleva unos segundos más que validar a una persona sola, así que el ahorro real no es el 36% que sugiere la cuenta. Pero el cuello de botella de una puerta no es el escaneo, es el ir y venir con cada persona —buscar el teléfono, encontrar el mail, acercar la pantalla—, y eso se hace una vez por familia en lugar de cuatro.

Y si el grupo se separa —porque tres llegaron temprano y dos están estacionando— el mismo QR se vuelve a escanear más tarde y se tildan solo los que faltaban. Los que ya entraron aparecen como ingresados. Cómo funcionan las entradas grupales.

Qué hace falta además de los escáneres

Ese último punto es el que separa un control que funciona de uno que colapsa. Nunca es el 95% que entra bien: es el 5% que necesita una decisión.

El 5% que necesita una decisión

Repartir el público por puertas

Si el lugar tiene más de un acceso, la cuenta de puestos se hace por puerta. Separar al público —el VIP y la prensa por un lado, la general por otro— es lo que más achica una cola, siempre que cada persona sepa de antemano por dónde le toca.

Por eso cada tipo de entrada puede tener su puerta, y la entrada lo dice: en la pantalla al anotarse, en el correo y en la entrada misma. Y en la puerta, cada celular elige cuál controla. Si le presentan una entrada de otra, avisa en amarillo antes de registrar el ingreso: el operador le indica su puerta o, si corresponde, la deja pasar igual. No se registra nada hasta que decide, y funciona también sin señal. Cómo se arman los tipos de entrada.

Mientras la puerta trabaja

El resumen del evento se actualiza al instante y en todos los celulares a la vez: cuántos entraron, cuántos faltan y los últimos ingresos con nombre y hora. No hay que llamar a la puerta para saber cómo viene.

Dos cosas más que evitan problemas: el sistema no deja emitir más entradas que el aforo declarado —ni siquiera en una carga masiva, ni desde dos pantallas a la vez—, y cuando el evento termina se puede cerrar, con lo que la puerta deja de validar. Un escaneo perdido una semana después no marca un ingreso fantasma.

Cómo lo resolvemos

Contramarca es un sistema de entradas con QR y control de acceso en puerta para eventos de hasta 2500 personas. Lectoras ilimitadas desde cualquier celular, entradas grupales, control por puerta, modo sin conexión, cobro con Mercado Pago y alta inmediata. Trabajamos en todo el país.

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