¿Cómo hago que la gente se anote sola a mi evento?

Con un enlace. Le pasás a tu evento una dirección propia —contramarca.com.ar/tu-evento— y esa dirección es todo: se manda por WhatsApp, se pega en Instagram o se convierte en un QR para el flyer. Vos no cargás a nadie. Sirve igual si el evento es gratuito o si se cobra: más abajo, cómo es con Mercado Pago.

Por qué una planilla no alcanza

El camino de siempre es un formulario de Google. Funciona para juntar nombres, pero el día del evento te deja exactamente donde empezaste: con una lista. Y una lista no es una puerta.

Terminás tildando nombres a mano mientras entra la gente, sin saber si el que está adelante tuyo se anotó dos veces, y sin poder decirle a nadie que el cupo ya está lleno porque la planilla nunca dijo que no. Un evento gratuito tiene además un problema que uno pago no tiene: anotarse no cuesta nada, así que se anota mucha más gente de la que va.

Qué ve el que abre el enlace

La página del evento, no un formulario pelado: el nombre, de qué se trata, la fecha y el horario, el lugar con un botón que abre el mapa, y cuántos lugares quedan. Recién abajo, los datos. Está pensada para el celular, porque el enlace casi siempre llega por WhatsApp.

Cuando se anota, la entrada con su QR aparece en la misma pantalla y le llega también por correo. No hay que esperar a que alguien la mande.

Si el evento deja anotar a varios, quien se anota elige cuántos van y puede poner los nombres de los demás. Y si además configuraste que los menores no pagan, al lado de cada nombre aparece una casilla para marcarlo: el total se recalcula ahí mismo, así que la familia ve antes de enviar cuánto va a pagar y por cuántos. Los chicos ocupan su lugar igual y cada uno recibe su entrada.

Si después pierde el correo o cambia de teléfono, desde el mismo enlace escribe su correo y se la volvemos a mandar a esa casilla. Si quiere verla en pantalla, suma su DNI y el correo o el WhatsApp con el que se anotó. Se piden los dos a propósito: con el DNI solo, cualquiera que lo conozca se llevaría la entrada de otro.

El cupo se respeta de verdad

Declarás cuántos lugares hay y el formulario deja de aceptar cuando se llenan. Lo importante es cómo: el control lo hace la base de datos, con la fila del evento trabada, no el navegador de cada uno. Dos personas que aprietan el botón en el mismo segundo no pueden llevarse el mismo último lugar; una entra y la otra recibe el aviso de que se completó.

Es el mismo candado que impide que una entrada se use dos veces en la puerta. Si el cupo se cuenta en el navegador, alcanza con que dos personas hagan clic a la vez para romperlo.

Y las entradas que emitiste vos a mano ocupan lugar también: el cupo es uno solo, no dos listas que se ignoran.

Inscripción online

Inscripciones abiertas

Abierto

300 de 300 lugares tomados · cupo completo

Lista de espera 12 anotados · sube el primero cuando se libera un lugar
12 esperando
Con el cupo lleno el formulario deja de aceptar, pero la gente sigue pudiendo anotarse en la lista de espera. Cuando alguien se da de baja, sube el primero de esa lista y recibe su entrada solo. Ejemplo con datos de muestra.

La lista de espera se mueve sola

Con el cupo lleno, en vez de rechazar a la gente podés dejar que quede anotada. Hasta ahí, cualquier planilla. La diferencia es lo que pasa después:

Cuando se libera un lugar, el primero de la lista sube solo y recibe su entrada por correo. No hay que acordarse de mirar, ni de avisarle, ni de escribirle. Da igual si el lugar se liberó porque alguien se dio de baja o porque vos anulaste una entrada: el sistema reparte el lugar en el momento en que aparece.

Sube el que se anotó primero. Si ampliás el cupo, suben todos los que entren, en orden.

Esto vale cuando las inscripciones se confirman solas. Si elegís aprobar una por una, la lista de espera tampoco se mueve sola —sería raro que el sistema decidiera por vos justo lo que pediste decidir—: subís a quien quieras, y ahí sí le llega su entrada.

Que se den de baja solos

Este es el punto que más cambia un evento gratuito. En el correo de la entrada va un renglón que dice «¿No vas a poder ir? Dá de baja tu inscripción así el lugar queda libre para otra persona». Con un toque se sacan, sin escribirle a nadie.

Bajarle la fricción a eso no es cortesía: cada baja anticipada es un lugar que se le puede dar a alguien de la lista de espera con tiempo, en vez de una silla vacía el día del evento. Si preferís que nadie se baje solo, se apaga.

Cuando querés elegir quién entra

Hay eventos donde no alcanza con el orden de llegada: un taller con cupo de veinte y sesenta postulantes, una jornada para socios, una capacitación para un sector.

Ahí se pone la aprobación en manual. Cada inscripción queda pendiente, la mirás y aprobás o rechazás. La entrada se emite recién cuando aprobás, y el cupo se controla en ese momento —no al anotarse—, justamente para que puedas recibir más postulantes que lugares y elegir. Al que queda pendiente le llega un correo diciendo que lo recibiste, con un cartel bien visible que aclara que eso todavía no es una entrada: sin ese aviso, alguien se presenta en la puerta con ese correo abierto convencido de que ya está adentro.

En la puerta es una entrada más

El que escanea no sabe ni tiene por qué saber que esa persona se anotó sola. Es una entrada del evento como cualquier otra: mismo QR, mismo código corto de seis caracteres por si la pantalla está rota, mismo funcionamiento sin señal, mismo listado imprimible.

Mientras tanto vos ves, en vivo, cuántos se anotaron, cuántos quedan pendientes, cuántos esperan y cuántos ya entraron.

Qué datos se piden

Nombre y apellido son lo único obligatorio. DNI, WhatsApp y correo quedan a la vista pero no frenan a nadie: cada campo de más es gente que abandona el formulario. El correo conviene pedirlo, porque es por donde llega la entrada.

Con el DNI o el correo se detectan las inscripciones repetidas, que en un evento gratuito son el ruido más común: la misma persona que se anota tres veces porque no está segura de haberlo hecho.

Los datos son tuyos y de nadie más. El formulario público no puede leer la lista de inscriptos: nadie que abra el enlace puede ver quién más se anotó, ni el DNI ni el teléfono de otro. El listado lo ves solo vos, desde el panel, y te lo llevás en CSV cuando quieras —confirmados, pendientes y lista de espera— para abrirlo en Excel.

Para qué eventos sirve

Y si el evento es pago

El mismo enlace sirve para cobrar, de dos maneras.

Cobrando por fuera, quien transfiere puede avisarlo con un botón. No confirma nada —la plata la ves vos en tu cuenta— pero te llega un correo diciéndote a quién buscar, en vez de comparar la lista con el resumen del banco. Las formas de cobrar, en detalle.

Y con distintos precios. El evento puede vender varios tipos de entrada —«Preventa», «General», «VIP»—, cada uno con su precio, su cupo, su puerta y hasta su butaca. Quien abre el enlace elige cuál quiere y paga ese precio, y la preventa se termina sola en la fecha que pongas. Cómo se vende VIP, general y preventa.

Lo que ningún sistema arregla

Una advertencia que conviene tener presente: anotarse no es ir. En un evento gratuito siempre falta gente, y ningún sistema arregla eso. Lo que sí se puede es achicarlo —la baja de un toque, la lista de espera que se mueve sola— y sobre todo enterarte a tiempo, en vez de contar sillas vacías.

Cómo lo resolvemos

Contramarca es un sistema de entradas con QR y control de acceso en puerta para eventos de hasta 2500 personas. Inscripción online con cupo, lista de espera, tipos de entrada con preventa y cobro con Mercado Pago, entradas grupales e individuales, lectoras ilimitadas desde cualquier celular, modo sin conexión y alta inmediata. Trabajamos en todo el país.

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